¿Filosofía?
Mi filosofía se entretejió con fragmentos de seres humanos vivos y muertos, todos de corrientes distintas... y la mayoría tenían razón, en consecuencia, sus grandes máximas han contribuído a construir un inmenso vacío en mi interior.
Y yendo más allá, si cabe, he forjado la insana costumbre de no creer absolutamente nada de nada de nada. ¿A qué lleva esto? pues... probablemente, y por propia experiencia, a tomarle cariño al desencanto, a la media sonrisa del hastiado,a esperar la desgracia.
Y en raras ocasiones a una locura tal que impulsa a escribir idioteces en la cama hasta el culo de Orfidal para no pensar en lo vanal de la existencia.
Lo que queda es vivir lo que venga, que no será bueno, y si lo fuera, no lo será el tiempo suficiente.¿Qué hacer? Nada.
Cuando no puedas más llora hasta que te falte el aire y se te hinchen los ojos como melocotones, después todo pasa como una resaca y vuelves a despertar en el mismo día anterior con variantes como el día de la semana, el número inventado del inventado mes, del inventado calendario.
Y la vida se va.
Y qué más da.
A quien coño le importa, si debería importarte a ti y te da igual, nihilista de medio pelo.
Nada importa. Ya pasará, todo es pasado.
¿Y en el pasado tampoco hay nada? No, el pasado se construye de multitud de ladrillos que representan en su mayoría la más absoluta crueldad, terror, muertes, guerras, injusticias, desesperación... y las cosas buenas que han pasado, han pasado, y al acabarse se convierten en la armagasa de tristeza que compacta esos ladrillos de borra podrida.
¿Y no hay solución? No. Asume esto e intenta seguir levantándote por las mañanas y continuar, pero no pienses, no sientas, porque te hundiras en fango.