Perdón por la desidia.
Reconozco y lamento haberme entretenido en el desierto de la vacuidad. Estos días he estado alimentando el alma con diferentes lecturas y reconozco que ha sido más que útil. Supongo que después de la calma llegará otra tempestad. Espero.
Han sido unos días más que prolíficos aunque a este lado del mundo no sea perceptible. Esta imagen de una sóla cara no hace justicia a la experiencia vivida. Soñada. Pensada. Andada. Dormida.
Estos días he atesorado un par de historias, muchas palabras, zumos de naranja, alguna sorpresa, alegría, una visita inesperada y un beso de agradecimiento sincero. No está mal. Aderezamos con retazos de una amistad mantenida e inmaculada. Me alegro de poder llevar mi mochila a la espalda llena de todas estas cosas. Las otras no las menciono porque están oxidadas, y huelen fatal.
He de confesar que no he terminado. Que busco ansiosa otro libro que devorar. Cuando todo esté en calma tal vez pueda escribir de ellos. Cuando todo esté en calma.
Ahora he de buscar ese instrumento que engorda almas y provoca contracturas. Ese que combate enfermedades endógenas del ser humano. El libro, sí, pero el que esconde literatura, no el que combina palabras hasta articular frases, una detrás de otra, como fichas de dominó. Busco pedacitos de alma.
2 comentarios
Noe -
Un saludo.
MIGUEL - Pub GRIS -
Después de éste lapso en tu quehacer en el Blog, de nuevo te aventuras en él, de manera que echando el anzuelo, a ver que espécimen pica. Bueno si hablas de libro, esta tarde te llevaré a la PARROQUIA -Javi no deja de ser un sacerdote de una religión que busca la trascendencia, al menos sea temporalmente-, un libro de HOUELLEBECQ, cuando lo hayas leído lo comentaremos.
Un saludo