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Inadorable y común de rostro

Miguel

Miguel

No he conocido a muchos. Alguno habré olvidado.

Fue el más calvo de todos mis calvos. Por ejemplo.

Recuerdo que hace unos artículos comenté que algún día escribiría sobre la maldición de los calvos. Otro día. Hablaré de ellos y de Daruma.

Les adelantaré alguna cosa.

Recuerdo unos versos de Neruda... he ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo... ellos son mis cruces (y acuérdense de cambiar cuerpo por alma, concepto de vital importancia, no sólo en la filosofía platónica). El primero, me marcó por el mero hecho de serlo, y también porque el niño se lo ganó a pulso...siempre me escudo en que servidora era muy joven, y él no tanto... el segundo, Miguel, por tener los ojos más azules que he visto nunca (y porque estaba como un queso). Tan azules eran como gélidos. Yo seguía siendo muy joven, y él, más mayor que el anterior. Y el último, porque siempre es el que más duele, y por su sonrisa... y porque no encuentro excusa que me sirva para engañarme. 

Tal vez debería hablar de los clavos (c-l-a-v-o-s) de la cruz, más que de cruces o de calvos. Analícenlo ustedes que servidora está harta de según qué rompecabezas. Y de las piezas.

Hay otro Miguel, el que ostenta un humor punzante, el ingenioso, el perspicaz, el mordaz... el sherif, amante de las Montblanc (cargadas con tinta de color aguamarina) y de las camperas. El abogado. Mi mayor fan. El único con bigote. Arregla España a tiempo parcial, y cuando no remienda, dice que trabaja. Hace reír. Habla mi idioma. Esto no se lo espera. Y la idea es suya. Siempre tiene algo interesante que decir. Algo que aportar.

En esa caja de zapatos donde me sirven los tubos se esconde algún personaje más, tanto se esconden, que lo dejo por hoy. Por hoy. El nombre será lo de menos. El que avisa no es traidor.

2 comentarios

Noe -

Amigo Miguel, me parecía justo comenzar contigo el terrario gris siendo que tú fuiste quien lo propuso en primer lugar. Espero inaugurar pronto una nueva sección dentro del blog con ese nombre, como es evidente, a partir de ahora evitaré los nombres, aunque para los habituales resultarán innecesarios.
Tan sólo he esbozado una simple pincelada sobre mi imagen de ti, casi un telegrama. Lejos de toda mi intención redactar panegírico alguno, rara vez escribo de lo inerte.
Tal vez haya más ocasiones en las que resalzar alguna arista, aunque debería esforzarme para encontrarlas, además, siempre he preferido la superficie roma de la cornisa.
Un saludo.

MIGUEL -

Amiga Noe.
Nunca pensé que los comentarios de personas del terrario GRIS, que te sugerí en su día, comenzasen conmigo, probablemente sea parte de la Justicia que dicen Divina. No esperaba, bien es cierto un PANEGÍRICO tan elogioso, digo elogiosos porque entiendo que no hay nada negativo en los adjetivos que utilizas, lo he releído en varias ocasiones, me ha gustado, inclusive he tenido que pellizcarme para darme cuenta de que estaba en el mundo de los vivos, y que las Parcas no habían venido a buscarme, ya sabes que en España: “De que bien hablan es fiambre presente”, recuerdo al difunto Calvo Sotelo, lo bien que han hablado de él sus enemigos políticos, y cuando vivían le negaban el saludo.
Lamento indicarte que no soy un Calvo en la primera acepción de la RAE, sino en todo caso de la CUARTA, ello es así porque estoy en tránsito hacía un estado al que todos llegaremos, ya sabes la Frase, EN CIEN AÑOS TODOS CALVOS, en primera acepción RAE. Nunca me ha planteado problemas la alopecia parcial, es más ahorro ingentes cantidades en Peluquería y Champú, teniendo en cuenta la superficie entre los parietales y el occipital y frontal.
Veo que eres una persona que se fija en los detalles y que los incluyen en el texto para dar una visión de la persona que se acerque a su personalidad, en éste caso un poco clásica, hablo de la mención a la Montblanc y a la tinta Aguamarina. Probablemente uso ese color para recordar de forma constante que existe otro mundo que empieza en las arenas doradas y blancas de cualquier mar que se deje descubrir.
Bueno gracias por no haber destacado las aristas, que aunque creo pocas siempre pueden entorpecer el resultado final de un panegírico. No obstante me gusta que las pongan en evidencia, ya que en algunas ocasiones las mismas se pueden suavizar, aunque no cambiar, forma parte del carácter como lo bueno.
Espero con fruición el próximo comentarios sobre el TERRARIO GRIS.
Un saludo.