Blogia
Inadorable y común de rostro

Demasiadas cervezas

Demasiadas cervezas

Recuerdo

como condenamos al sol con una persiana,

y robamos a los poetas sus canciones,

rescatamos: óleo y carboncillo de antaño…

una serpiente…

y su tentadora manzana.

 

No sabía

que el calor de lumbre de tus brazos

embalsamara al desamparo

que fielmente me acompaña cada día.

 

No imaginé

que mi primavera se refugiara en tus labios,

en copos rebosantes de recuerdos

que han ido cayendo en mi alma

al compás que marca el tic-tac de las saetas.

 

No olvido

soñar con tu boca a deshora,

ni comprar boletos,

ni tentar al destino desafiando a los molinos.

 

Recuerdo

como suena el malnacido ruido

que marca, cobarde y asustado, el lugar exacto

donde nace el olvido.

0 comentarios