Demasiadas cervezas
Recuerdo
como condenamos al sol con una persiana,
y robamos a los poetas sus canciones,
rescatamos: óleo y carboncillo de antaño…
una serpiente…
y su tentadora manzana.
No sabía
que el calor de lumbre de tus brazos
embalsamara al desamparo
que fielmente me acompaña cada día.
No imaginé
que mi primavera se refugiara en tus labios,
en copos rebosantes de recuerdos
que han ido cayendo en mi alma
al compás que marca el tic-tac de las saetas.
No olvido
soñar con tu boca a deshora,
ni comprar boletos,
ni tentar al destino desafiando a los molinos.
Recuerdo
como suena el malnacido ruido
que marca, cobarde y asustado, el lugar exacto
donde nace el olvido.
0 comentarios