Diente de león
¿Conocen esas plantas que en primavera vuelan como trocitos de algodón por el aire? Esa soy yo. No se engañen, no es una metáfora de la libertad, es una certificación de lo inerte. Todo escapa a mi control, es como una montaña rusa. Esta tarde tengo que dar una clase en un máster de la Universidad de Zaragoza, y mañana, una charla sobre Francisco de Goya. Nunca me he sentido atraída por la docencia, es más, apenas merece respeto para mi la clase docente, con poquísimas y destacadísimas excepciones. Ahora me veo sometida a un intento de emular esas excepciones a sabiendas de no pasar mi propio examen de exigencia. De cabeza al saco de los profesores mediocres cuando nunca he querido dedicarme a la docencia. ¿Cómo te has visto en esa situación? preguntarán ustedes. El viento, señores, les contesto.
Sinceramente, lo que más me preocupa es mi paisano Francisco, tengo una pila de libros, que ya quisiera la desaparecida biblioteca de Alejandría para sí, repartida a montoncitos por todas las habitaciones de mi casa. Ya pueden imaginarse la razón. Arturo, mi maestro, es especialista en Goya, el mejor, no sólo de Zaragoza o Aragón, es un profesional destacadísimo, y yo, una de sus alumnas que debería dejar claro sus orígenes y rendir buen homenaje al maestro. Ese es el origen de mi preocupación. El problema es que no tengo vocación, y los nervios, y el miedo escénico, y la timidez... y mejor me callo porque se me está haciendo un nudo en el estómago. Gracias al cielo que él no estará para observarme.
Qué miedo tengo. Cómo comprendo a las florecillas de algodón antes nombradas, preocupadas por saber dónde caerán, en el río, en el barro, en una mierda de vaca... qué vida esta, incontrolable y casi siempre injusta.
5 comentarios
MIGUEL - Pub GRIS -
No dude nunca de que tendrías un éxito arrollador en tu labor docente, el cual me confirmaste ayer personalmente, de nuevo te reitero mi enhorabuena, y en todo caso indicarte que la docencia si bien pueda dar alimento al espíritu de los díscolos discentes, éstos se nutren del docente por lo que es muy sacrificado, además de dar poco dinero; probablemente pensarás que soy un materialista, pero ya los griegos y posteriormente los Romanos, decían PRIMUN VIVERE DEINDE FILOSOFARE.
Un, que puñetas un, variados y plurales afectuosos saludos.
Noe -
Noe -
conchita -
MIGUEL - Pub GRIS -
Creo ciertamente que harás una Charla excepcional, que podrá asimilarse y emular a las de tu admirado Arturo.
Para dar una charla sobre un tema que se domina no se precisa la vocación, es más creo que los grandes docentes que en la historia han sido y existen, aunque pocos en el mundo actual, se han debido exclusivamente a la calidad de los Discentes ó sujetos pasivos del profesor y a la capacidad de comunicar, ambos elementos aunados dan como resultado un Buen Profesor ó un buen Docente, si bien sea esporádico, como pudiera ser tu caso.
Como dicen en el mundo taurino, ANIMO MAESTRO, VALOR Y AL TORO.
Un saludo.