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Inadorable y común de rostro

El ejemplo de Gadea

El ejemplo de Gadea

Buena carrera para los pilotos españoles, en general. La caída de Rabat en la primera vuelta no ha sido representativa, esta vez, de la actuación del resto.

Muy bien Olivé, bravo por él, pero el mérito sin duda es para Sergio Gadea del Bancaja Aspar. En esta ocasión merece que nos quitemos los sombreros, las boinas o lo que quiera que tengamos en nuestras absurdas cabecitas. Ha sido un ejemplo de superación y de amor propio, de trabajo duro y de que la vida, pocas veces, pero, a veces, es justa. El nene de Puzol ha luchado contra la adversidad, contra aquellos que le aconsejaron marcharse a casa por culpa de su maltrecha clavícula, y no hizo caso, y menos mal, porque nos ha regalado un carrerón (como diría "el maestro" Nieto). Y nos ha regalado también algo de humanidad (que escasea), al comprobar cómo el corazón gana batallas aunque, para ello, acabara entre los brazos del doctor Claudio Cuesta sin poder reprimir las lágrimas. Habría que preguntarle a Gadea si esas lágrimas eran de emoción o de puro dolor, o ambas cosas a la vez. Ha sido capaz de acabar en lo más alto del podium a casi un segundo de diferencia con Olivé... la pregunta es: ¿Lo hubiera hecho sin tanta presión?

 

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