Una imagen de mi
Cada uno se queda con una, y todas distan de la propia. Somos Dymos con patas, necesitamos estereotipos para que el mundo encaje, así somos de idiotas. Esa tía es una tal, ese tío es un cual, y qué fácil de entender resulta el mundo y sus días... y qué imbéciles. Soy la primera que piensa que en el 90% de las ocasiones las cabezas están a rebosar de serrín del malo, de pino replantado, pero nunca hay que darlo por hecho porque te sacan los colores. Puede parecer sencillo e incluso obvio que esa tía, la de la camiseta verde "no se ha echado un polvo en su vida", y lo que no sabes es que se jubiló de puta un mes después de que le tocara la lotería y se comprara el dúplex en la playa Sin Nombre de una isla del Pacífico Sur. Y parecía una fregona la tía, y tiene más pasta que tú, y conoce a Woody Allen, con lo que yo daría por conocerlo. ¡Si hasta habla cinco idiomas!
Negamos el beneficio de la duda y somos tan prepotentes que ya conocemos a los individuos por su andar, por su ademán, por una noche, por el color de las sábanas, por aquello que me dijo que ya lo he escuchado antes... qué tal si empezamos a conocer a nuestros congéneres con unas cervezas o un par de cafés, en lugar de andar por raíles todo el santo día de casa al trabajo y del trabajo a casa. Puedo contestar a esa pregunta. Porque cuesta trabajo, porque supondría que, a lo mejor, no somos tan interesantes o tan buenos como pensábamos, porque por nuestro raíl las cosas funcionan mejor. Y las controlamos. La verdad es que no hay miedo tan intenso que ser conocedor de vivir algo incontrolable, consciente de que el auriga soltará las riendas del caballo de la racionalidad, del alma, y dejará a nuestro instinto caminar sólo, conociendo el final de antemano, y qué dolor, y qué tontos somos. Por eso por nuestro controlable y previsible raíl nos movemos como pez en el agua, inconscientes de vivir en la pecera, esa pecera que no duele. ¿Los demás? que se busquen sus peceras y sus raíles y que los aguante su santo...
¿Sabéis qué? cobardes.
Alguno responderá que ya tiene bastante con lo suyo o que no quiere problemas, o mejor aún, que no le comas la cabeza. Claro, a éstos no les hace falta nada ni nadie. Querrán venderla, pero no creo que la gente de cabezas ocupadas con cerebros de verdad quieran comprar la moto. Lo que realmente están aseverando es que te desprecian sin conocerte en absoluto, qué calidad de ser humano, no sé si la emoción me dejará continuar escribiendo, ¿me prestáis un kleenex?
¿Sabéis qué? A la hija de mi madre no la cambiaréis.
2 comentarios
Noe -
Cambiando de tercio... muchas gracias por tu fidelidad colaborando con tus comentarios, los agradezco de corazón. Un abrazo.
MIGUEL - Pub GRIS -
Ciertamente que muchas veces no ven estereotipadamente con un pre conocimiento de la persona que somos sin entrar en el fondo de lo que realmente somos y representamos en éste mundo, y algunas veces, en algunas ocasiones más de las que quisiéramos, yo mismo he pecado de poner etiquetas, encasillado y pre-clasificado a determinadas personas, con solo verlos reaccionar de tal forma ó manera, ante una determinada situación.
Muchas veces la gente hace un juicio de valor basado total y completamente en la forma y no el fondo, parecemos gentes superdotada que pueden conocer un todo con solo ver ciertos comportamientos. Sí , todos decimos conocer y aplicar el aforismo: No juzgar a un libro por su portada, pero . la realidad es que nos dejamos llevar por la portada, somos seres superficiales, la mayoría de las veces, esa es la verdad somos lo que la sociedad quiere que seamos, no lo que somos en realidad, compramos, vemos y juzgamos como la sociedad dice que está bien.
Juzgamos y encasillamos al resto con base a las reglas que la sociedad nos dicta, porque actuamos basados en lo que los demás piensan, ¿ porque tenemos que hacer lo que las mayorías dicten? en menor o mayor grado necesitamos la aceptación del resto,¿ porque?
Finalmente somos humanos, la perfección, irónicamente, implica imperfección .. l
Con ésta forma de pre conocimiento Se engaña no solo a los demás al proyectar algo que no somos, sino lo más triste, nos engañamos a nosotros mismos . seamos honestos y seamos nosotros, las personas que nos aman nos amaran por ser lo que somos, no lo que pretendamos ser.
Saludos y hasta pronto.