Óperas
La Bohème
http://es.wikipedia.org/wiki/La_Boheme
Tal vez sea la magia del libreto o ese vago recuerdo que la une a la dama de las Camelias en el interior de mi cabeza, e incluso, la imagen de un Luciano joven interpretando a Rodolfo. Dulce Rodolfo. Mi hermano encerrado en su habitación veinte años atrás con la ópera a todo trapo, y es que hay que escucharla así, bien alto. La mejor escena, después de Che gelida manina, es la escena final:
http://www.youtube.com/watch?v=VTyUThD28TA&feature=related
Por pertenecer a la generación de los conciertos de los tres tenores y por mi incultura operística, que no pasa más que del simple gusto del aficionado de lejos, aprecio las arias entonadas por tenores. El final de la Bohème se desarrolla entre todos los personajes, y las sopranos me desquician cuando acaparan demasiado el tiempo, no es el caso. No obstante por escuchar a Luciano Rodolfo “gritando” ¡Mimi, Mimi! Merece la pena.
Representa un punto débil en mi lista de historias a recordar porque emplea recursos demasiado estereotipados que no son de mi gusto, lo dicho, una debilidad. Bendita debilidad.
Payasos
http://es.wikipedia.org/wiki/I_Pagliacci
No ocurre lo mismo con I Pagliacci de Leoncavallo, cuyo libreto me parece, dentro de la simplicidad y brevedad, riquísimo. Juega con realidad y ficción… recuerda en teatro a la teoría de Julián Gállego del cuadro dentro del cuadro… y como no, esto:
http://www.youtube.com/watch?v=Ky271W94VHA
Las pasiones humanas, los celos… vagos recuerdos de Shakespeare… tal vez… y mi hermano de nuevo.
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