Hermético
Este epíteto se emplea comúnmente en nuestras vidas cotidianas.
A mí me suena a compuertas y submarinos, sobre todo a color gris, y a frío, e incluso, tal vez a agua.
Sería comprensible que a más de uno le produzca una claustrofobia galopante, a mí no. Supongo que participo en parte, en mi cajita, a oscuras, como un gato. A mil kilómetros de cualquier parte.
Me duele escuchar el chirriar de las compuertas. Me avisan junto a la marea alta de que el submarino se hunde.
Ocurre de vez en cuando como los huracanes.
Un ratito en la quietud inquieta y todo pasa, no se olvida, pero ya no duele.
Tal vez el problema no sea el hermetismo sino la impresión en la memoria del proceso que me lleva hasta el aislamiento. Quizá me abstraigo demasiado para tratarse de un blog. Perdonen.
Volviendo al hermetismo, es fácil llegar hasta él, es adictivo, resulta difícil no cogerle cariño porque el aislamiento que éste produce es un refugio, y puede acabar siendo un hogar, un hogar para el alma. Lo que resulta negativo de este tipo de refugios es sin duda el aforo, que se completa enseguida. De limitado pasa a limitadísimo. Con uno ya está hasta los topes.
Yo me pregunto si existe alguna salida de emergencia que permita salir del submarino antes de que se hunda hasta el fondo. O simplemente recurrir a la paciencia para sobrellevar los caprichos del alma.
3 comentarios
MIGUEL GRIS -
Por casualidad veo tu nueva aportación al Blog, ya que hacía tiempo que no escribías y en consecuencia había perdido la costumbre de clicar para ver las novedades; el tema que aportas es preocupante más en una persona de tu carácter, que entiendo aguerrido frente al mundo, el aislamiento y en consecuencia la soledad, la da no solamente el lugar sino el tiempo que transcurre. Las soledad es un elemento activo y pasivo, podemos evitar la soledad, pero a veces sin quererlo y de forma pasiva la soledad nos encuentra por separarnos en el tiempo de nuestro quehacer normal.
La rutina al final es un buen elemento para evitar la soledad por el paso del tiempo, dejar de hacer lo que comúnmente ha funcionado por miedo ó por cualquier otra causa nos lleva a la soledad pensando que nos defendemos en el hermetismo.
Bueno espero que éste hermetismo, no sea duradero y que ésta aportación a tu blog, sirva de radiofaro para que salgas y de nuevo ilumines las mentes de los que te seguimos. También tiene narices que una vez que me acostumbro a las nuevas tecnologías, la persona que me induce ello,. Deja de escribir en el tiempo y se isla, ó probablemente sea mejor decir que los demás nos aislamos de ti.
Espero que retomes la senda de la escritura que sirve para estando en soledad no estar aislados ya que son conceptos distinto y más peligroso el aislamiento y el hermetismo.
Este verano he estado en Puerto Rico, buen lugar para aislarse, nunca mejor usada la expresión, pero con lujos intelectuales y físicos y siempre con la posibilidad de salir, ten en cuenta que cuando uno está aislado y herméticamente cerrado no puede tocar las narices la personal, y qué sería del mundo si no tocásemos el apéndice nasal.
Bueno un cordial saludo y mis felicitaciones en ésta reentré.
yo otra vez -
Noe -
El hermetismo, en resumen, no deja de ser una reacción más. Bien es cierto que causa directa de ese aislamiento es la soledad, aunque creo que siempre existe ese reducto impenetrable en que disfrutamos de esa soledad.
El nacoreta acomete penitencia porque somos animales políticos, y eso no lo podemos negar.
Somos sociales.
El hecho realmente preocupante es aquel hermetismo que no se aprecia, que queda mimetizado, ocultado o inmerso en luces de colores. No es mi caso.
Por cierto, qué envidia me das(por el destino de tus vacaciones).
Y claro, qué sería de nosotros si no pudiéramos remover los ánimos a través de las fosas nasales.
Un saludo.